• Noticia: La inflación al consumidor para la 1QSep 2021 creció 5.87% a/a, arriba del 5.72% esperado por nosotros y el consenso. El índice subyacente* se ubicó en 4.92% (4.84% esperado GFB×+).
  • Relevante: La inflación quincenal fue la más elevada para una 1QSep desde 2016; la anual, la mayor en seis lecturas. La variable sigue reflejando diversos choques de oferta (altos precios de materias primas, desabasto de insumos), que pudieron agudizarse con el último rebrote mundial de contagios.
  • Implicación: Prevemos que la inflación cierre el año en 6.20% a/a, y persiste el riesgo de que las disrupciones en las cadenas de proveeduría a nivel mundial tarden más en disiparse. Por lo tanto, anticipamos al menos un alza adicional en la tasa objetivo antes de que termine el año.

Quincenal sigue siendo atípicamente elevada

La variación quincenal fue la más elevada para una 1QSep desde 2016. De los elementos que más contribuyeron, destacan algunos energéticos (gasolinas, gas LP); además, altos costos de materias primas y disrupciones en la proveeduría siguen presionando los precios de alimentos (tortilla, refrescos, leche, aceites vegetales) y otros bienes (autos).

Inflación anual: avances generalizados

El incremento interanual fue el mayor en seis lecturas. Gran parte de ello se explicó por el índice no subyacente, con avances en sus dos apartados, energía y agropecuarios.

El índice subyacente llegó a máximos desde fines de 2017, de la mano de la aceleración en el componente de mercancías, tanto alimenticias como no alimenticias, que han reflejado los distintos choques de oferta (mayores costos y desabasto de insumos), que se agudizaron con el último rebrote del virus a nivel mundial. Los servicios vieron mayor estabilidad, cuyo dinamismo pudo verse deteriorado en el margen por el efecto negativo del miedo al contagio sobre la demanda por algunos de estos, así como por una base comparativa más elevada en aquellos distintos a educación y vivienda.

Inflación volverá a rango objetivo del Banxico hasta 2S22

Dada la mayor persistencia de algunos de los choques de oferta, como las disrupciones en las cadenas de proveeduría y distribución de distintos bienes y servicios, que se agudizaron con la última ola de contagios a nivel mundial, prevemos que la inflación cierre el año en 6.20% a/a y que baje del 4.0% hasta fines del 2S22. Entre los riesgos que pudieran retrasar la desaceleración en la variable, destacamos: que los cuellos de botella en la industria mundial tarden más en ser solucionados, factores climáticos que presionen los precios de productos agropecuarios y episodios de depreciación cambiaria derivados del inicio de la normalización de la política monetaria en los EE.UU.

En este entorno de elevada inflación, e incertidumbre económica y financiera, esperamos al menos un alza adicional en la tasa objetivo del Banxico antes de que termine el año, con la finalidad de consolidar el anclaje en las expectativas de precios.