- Noticia: El pasado jueves 15 de enero, el INEGI dio a conocer el indicador del consumo privado correspondiente a octubre de 2025, el cual creció 4.1% a/a y se mantuvo en 0.8% m/m, con cifras ajustadas por efectos estacionales.
- Relevante: Pese al repunte anual más fuerte desde marzo de 2024, el avance debe tomarse con cautela, con componentes nacionales prácticamente planos y el impulso concentrado en bienes importados (+6.6% frente a septiembre y +20.6% anual), favorecidos por la apreciación del peso. Todo ello en un entorno de masa salarial creciendo, inflación moderándose, tasas de interés a la baja y optimismo por el Mundial, aunque persisten riesgos por empleo, revisión del T‑MEC y confianza del consumidor debilitada.

- Implicación: El consumo privado se ve respaldado por una masa salarial en expansión, desinflación, tipo de cambio apreciado, menores tasas y un posible impulso por preparativos del Mundial. No obstante, el optimismo es frágil: la desaceleración en la creación de empleo, la revisión del T‑MEC sobre el segmento importado y la trayectoria de inflación y tasas serán determinantes en el mediano plazo.
Gráfica 1. Consumo privado (índice base 2018=100)*A tasa anual y con cifras ajustadas por estacionalidad, el consumo privado se aceleró de 2.1% a 4.1%, registrando su expansión anual más fuerte desde marzo de 2024. Por su parte, a tasa mensual y también con cifras desestacionalizadas, el indicador presentó su cuarto dato sin tocar terreno negativo.
Al interior, el impulso se concentró en el consumo de bienes importados, que aumentó 6.6% frente a septiembre y 20.6% respecto a octubre de 2024. En contraste, el componente nacional no mostró variación en el mes y avanzó 1.2% en términos anuales: el gasto en bienes retrocedió 0.2%, mientras que servicios creció 0.4% en el mes y 2.3% contra el año previo. En conjunto, el desempeño obedece a la fortaleza del rubro importado favorecida por la apreciación del peso, en un contexto de demanda interna de bienes todavía contenida y de servicios que continúan aportando de forma moderada. Cabe recalcar además como el fin de la temporada de lluvias pudo haber marcado este repunte estacional en el consumo de servicios.
El dato de consumo privado es consistente con un incremento en el ingreso de los hogares, con una masa salarial que creció 4.2% anual en octubre de 2025 según el IMSS, en un contexto de tasa de desempleo estable y más baja que en años previos. Por otro lado, la resiliencia se observa pese a presiones no descartadas —remesas con tendencia a la baja, confianza del consumidor con dos lecturas consecutivas negativas—, por lo que el dato de consumo sorprendió al ubicarse por encima de lo estimado por el propio INEGI en su Indicador Oportuno de Consumo Privado situado en 0.3% m/m.
¿Verde o rojo?
Hacia adelante, los incrementos salariales sugieren una masa salarial en expansión, que seguiría apuntalando al consumo, si bien persiste la señal de alerta por la desaceleración en la creación de empleos. A ello se suma una inflación que pareció ceder al cierre del año, pero probablemente se presionará al arranque de 2026, afectando la capacidad de compra de los hogares. Por su parte, las reducciones de la tasa por parte de Banxico tenderían a aliviar el costo del crédito. Finalmente, los preparativos y la celebración del Mundial de Fútbol en el verano podrían aportar un impulso adicional.
Con todo, el panorama hacia adelante presenta un balance constructivo, pero cauto. Los principales riesgos sobre radican en (i) que se mantenga la atonía en la generación de empleos, (ii) que se profundice un contexto de incertidumbre y desconfianza, y (iii) que la inflación sea más renuente a lo previsto.



