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: Hoy, el INEGI publicó los ingresos por ventas minoristas correspondiente al mes de enero de 2026, los cuales crecieron 5.0% a tasa anual; con cifras ajustadas por estacionalidad, exhibió una variación mensual de 1.00%.
- Relevante: El crecimiento interanual se mantiene en una racha ininterrumpida de 13 lecturas positivas consecutivas. En su dinámica mensual, el indicador vuelve a terreno positivo, impulsado por ciertos componentes del consumo discrecional, que compensan la debilidad en alimentos y abarrotes. Los ingresos de los servicios asociados al consumo exhibieron en su mayoría un pobre dinamismo.
- Implicación: El consumo privado doméstico podría mantenerse resiliente, pero enfrenta un entorno retador en el corto plazo: por un lado, el alza en salarios elevará el ingreso a pesar de la atonía en la generación de empleo; por el otro, se encuentran la debilidad en las remesas y un posible repunte inflacionario en productos energéticos y otros bienes.
Gráfica 1. Índice de ventas minoristas (2018 = 100)*
*Cifras ajustadas por estacionalidad.
Fuente: GFB×+ / INEGI.
Persiste racha positiva
En enero, las ventas minoristas crecieron 4.7% anual con cifras desestacionalizadas, acelerándose frente al 4.2% del mes previo y prolongando una racha de 13 lecturas positivas, que confirma la resiliencia del consumo. A tasa mensual, el indicador avanzó 1.0% tras el estancamiento observado al cierre de 2025, mostrando así su mayor expansión en ocho observaciones.
Del análisis por categorías, destacamos la mayor tracción presentada en segmentos específicos del consumo discrecional. En términos anuales, varios de estos componentes avanzan a doble dígito, en especial las compras en línea, los artículos para el esparcimiento, los bienes para la decoración y el mobiliario del hogar, así como la joyería. Por el contrario, el consumo básico mostró debilidad, con retrocesos en abarrotes y alimentos. En la variación mensual también se observó una dinámica favorable en componentes discrecionales (en línea, ropa, departamentales, joyería) y retrocesos en los del consumo básico (alimentos y abarrotes).
Por su parte, la Encuesta Mensual de Servicios del INEGI reportó en enero un decrecimiento a tasa anual en los ingresos de 0.7%, y un avance mensual de 0.3%, ambas con cifras desestacionalizadas. La mayoría de los rubros más relacionados con el consumo privado presentaron un pobre dinamismo en el periodo, como los servicios de transporte, los recreativos y los de alojamiento y preparación de alimentos, con excepción educación y salud.
El repunte en la actividad comercial durante el mes sorprendió en un entorno donde las condiciones para el consumo no fueron óptimas. Las remesas se contrajeron (-1.4% a/a), la confianza del consumidor sufrió un deterioro parcial y el crecimiento en el ingreso laboral sigue siendo soportado por el alza salarial, puesto que la generación de empleo mostró cierta atonía (puestos de trabajo registrados ante el IMSS +0.9% a/a).
Inflación puede ser en la piedra en el zapato en estos meses
En las siguientes lecturas, consideramos que las ventas minoristas se seguirán apoyando en factores el crecimiento de la masa salarial, impulsada por el incremento en remuneraciones, mientras que la generación de empleo repuntaría hasta mediados de año. Por otro lado, el gasto de los hogares enfrentará ciertos frenos, como la debilidad en las remesas (en línea con la fragilidad del mercado laboral estadounidense) y presiones inflacionarias que erosionarán al poder adquisitivo de las familias mexicanas, especialmente dados los efectos de la guerra en Irán sobre los precios de energéticos y, probablemente, otros bienes, como los productos agropecuarios.



