• Noticia: Este miércoles 21 de enero, el INEGI publicó el dato de ventas minoristas correspondiente al mes de noviembre de 2025, el cual creció 4.8% a tasa anual con cifras ajustadas por estacionalidad, para exhibir una variación mensual de 1.0%.
  • Relevante: El crecimiento interanual obedeció en parte a una base de comparación baja. No obstante, en el margen se registró un incremento mensual en 19 de los 23 rubros, el mayor número desde julio de 2024. Posiblemente, el sólido dinamismo en el mes obedeció a un mayor aprovechamiento a lo usual de las campañas promocionales.
  • Implicación: El consumo privado podría sostener un avance moderado, en un contexto de caída en remesas, aumento en la inflación y menor confianza del consumidor, acompañado o impulsado por el crecimiento de la masa salarial y menores costos financieros.

¿Volviendo a despegar?

En noviembre, los ingresos por ventas minoristas aumentaron 4.8% a/a, con cifras ajustadas por estacionalidad, acelerándose respecto al 3.5% del mes anterior, consolidando así once meses consecutivos de avances anuales. Conviene matizar que la comparación anual parte de una base baja, por lo que parte del repunte debe leerse con cautela. De esta manera, se promedió un crecimiento de 2.5% en los primeros 11 meses de 2025. A tasa mensual, registraron un alza de 1.0%, luego de crecer 0.5% en octubre, retomando la tendencia positiva observada antes de estancarse en septiembre.

El análisis por categorías muestra una recuperación amplia en la mayoría de los rubros. En la comparación anual, el avance podría estar sesgado al alza por una base de comparación relativamente baja, especialmente en categorías como tiendas departamentales, cómputo y electrónica, artículos para la mejora del hogar y autopartes. No obstante, el buen desempeño queda corroborado por la lectura mensual, pues 19 de 23 rubros registraron variaciones positivas, algo no observado desde julio de 2024. En términos anuales y mensuales, destacó un repunte del consumo discrecional, compensado por una desaceleración del consumo básico, lo que sugiere que una mayor proporción del crecimiento del ingreso se destinó a bienes y servicios no esenciales. Concretamente, se registró una mayor expansión en esparcimiento, tiendas departamentales y ventas en línea. Por el contrario, hubo una menor tracción en bienes de primera necesidad. Es posible que esto haya tenido que ver con un mayor aprovechamiento a lo usual de las campañas promocionales de El Buen Fin.

Si bien el ingreso laboral de los hogares pudo verse acotado por la débil creación de empleo y la prolongada caída de las remesas, el aumento en salarios le ha permitido sostenerse. De hecho, el crecimiento en salarios ha permitido que la masa salarial se expanda en términos reales, incluso a pesar de que la inflación se aceleró en noviembre.

Salarios “cargando” al consumo

En las siguientes lecturas, consideramos que el consumo privado se apoyará en factores como el bajo desempleo, el crecimiento en la masa salarial y menores costos financieros. Aún así, asumimos que el gasto de los hogares todavía enfrentará ciertos frenos: la ralentización en la generación de empleos formales, la caída prolongada en remesas, así como un contexto de incertidumbre, que puede pesar sobre la confianza. Estas condiciones limitarían principalmente al consumo discrecional.

Gráfica 1. Índice de ventas minoristas (2018 = 100)*

 

 

 

 

 

 

 

 

*Cifras ajustadas por estacionalidad.

Fuente: GFB×+ / INEGI.