- Noticia: La inflación al consumidor durante junio 2022 creció 7.99% a tasa anual, por arriba de lo esperado por GFB×+ (7.92%) y el consenso (7.98%). El índice subyacente* se ubicó en 7.49%, marginalmente debajo de nuestra proyección (7.51%).
- Relevante: La inflación general rebotó y exhibió su mayor variación anual desde inicios de 2001; el subyacente, se presionó por 19ª lectura consecutiva. De nuevo, destacó la presión en alimentos frescos y procesados.
- Implicación: Una alta base comparativa, dilución de algunas obstrucciones en la oferta y desaceleración en la demanda contribuirán a que la inflación se modere en el 4T. Sin embargo, los riesgos para el panorama siguen sesgados al alza, por lo que revisamos nuestro pronóstico para cierre de año a 7.40%. Con ello, no descartamos que Banxico suba la tasa objetivo en 75 pb. en su próxima reunión, y la lleve hasta 9.50% al final de 2022.
Variación mensual: Cuesta más llenar el carrito del súper
La variación mensual del índice general y subyacente fue la mayor desde 1998 y 1999, respectivamente. Las presiones más agudas surgieron de mercancías alimentarias y productos agropecuarios (papa, pollo, naranja, refrescos), seguidos por algunos servicios distintos a educación y vivienda (fondas y restaurantes), y el aumento en las tarifas eléctricas.
Inflación anual en máximos de más de dos décadas
Después de moderarse el mes pasado (7.65%), la inflación interanual general rebotó a niveles no vistos desde inicios de 2001. Por su parte, el subyacente hiló 19 meses al alza y quedó en máximos desde finales del 2000.
De nuevo, los alimentos frescos y procesados exhibieron una aceleración más marcada, en línea con los altos precios internacionales de materias primas agropecuarias, que detonó la guerra en Ucrania. El apartado de servicios se aceleró en el margen, reflejando un mayor dinamismo en educación y vivienda, mientras que otros se moderaron. La variación en el rubro de energía se desaceleró, en buena medida, por una alta base comparativa.
Revisamos proyección 2022 a 7.4%
La inflación anual se moderará a partir del 4T22. Esto, en buena medida, por una alta base comparativa y bajo el supuesto de que algunos cuellos de botella en la producción, asociados a la pandemia, se desvanezcan gradualmente. También a ello contribuirá una desaceleración en la demanda, ante la erosión del poder adquisitivo, mayores costos financieros y menor confianza sobre la situación esperada para la económica.
Por otro lado, todavía consideramos que los riesgos para la inflación están inclinados al alza. La extensión de la guerra en Ucrania mantendrá presionada la cotización de materias primas, principalmente energéticos y agropecuarios, pese a la corrección parcial vista en los últimos días. Además, la inflación podría resistirse a disminuir en un futuro, si las expectativas de precios para el mediano y largo plazo se anclan en un nivel relativamente elevado. Finalmente, un agresivo ajuste monetario por parte de la Fed puede derivar en episodios de depreciación cambiaria. Con todo ello, decidimos revisar nuestra proyección de cierre de año, de 6.8 a 7.4% a/a.
En un entorno adverso e incierto para la inflación, no descartamos que el Banxico anuncie un nuevo incremento de 75 pb. en la tasa objetivo durante la reunión de agosto, y que el referencial se ubique en 9.50% al final de 2022, con el fin de mantener el anclaje de las expectativas de precios y contribuir a que la inflación efectivamente se modere en un futuro.






