- Noticia: Hoy, el INEGI publicó el dato de ventas minoristas correspondiente al mes de marzo de 2026, el cuál mostró una variación de 2.4% a tasa anual; con cifras ajustadas por estacionalidad, exhibió una variación mensual de 0.1%.

- Relevante: El crecimiento interanual se mantiene en una racha ininterrumpida de 15 lecturas positivas. En su dinámica mensual, el indicador rebotó a terreno positivo; sin embargo, continúa mostrando una tendencia de enfriamiento y se ubicó por debajo de lo esperado por el consenso, con 11 de sus 22 rubros en terreno negativo.
- Implicación: El consumo privado doméstico podría seguir resiliente, pero enfrenta riesgos de corto plazo por la debilidad de las remesas, el repunte inflacionario ligado al aumento en materias primas energéticas y otros productos, y un débil mercado laboral.
Crecimiento nulo en 1T26
En marzo, las ventas minoristas crecieron 2.4% anual con cifras desestacionalizadas, desacelerándose nuevamente frente al 3.2% del mes previo, aunque manteniendo una racha de 15 lecturas positivas, lo que confirma la resiliencia del consumo. Es importante destacar que la comparativa interanual aún se ve favorecida por una baja base. A tasa mensual, el indicador avanzó apenas 0.1%, por debajo del consenso (0.4%); no obstante, rebotó a terreno positivo.
Del análisis por categorías, algunos segmentos específicos del consumo discrecional todavía exhiben variaciones anuales de doble dígito pese a continuar moderándose varios casos. Particularmente, resaltamos las compras en línea, artículos de esparcimiento, y la ropa, bisutería y accesorios. Unos componentes referidos al consumo básico mostraron debilidad de nueva cuenta, como abarrotes y alimentos, mientras que las tiendas de autoservicio se mantuvieron resilientes. Desde la perspectiva de la variación mensual, continua la tendencia de un enfriamiento más generalizado.
La actividad comercial mantiene cierta resiliencia; sin embargo, comienza a mostrar señales de desaceleración y un deterioro gradual conforme se normaliza la base de comparación, tras la marcada diferencia en las cifras entre las dos mitades del año previo. En el primer trimestre del año, las condiciones para el consumo no fueron óptimas. En particular, las remesas en moneda nacional se contrajeron 12.7% a/a, la inflación avanzó progresivamente hasta 4.59% a/a en marzo y la confianza del consumidor mostró un deterioro parcial; en su comparación anual, acumula 15 meses a la baja. Más aún, el crecimiento de la masa salarial —impulsado por incrementos salariales— y su contribución al consumo comienzan a atenuarse, dada la débil generación de empleo registrada durante el primer trimestre, tras observarse una pérdida neta de 227,155 empleos de enero a marzo, según datos de la ENOE.
Inflación: La piedra en el zapato del consumidor en estos meses
El panorama luce más retador en el corto plazo para el consumo privado, si bien se espera algo más de resiliencia conforme avance el año. Por un lado, persistirá la debilidad de las remesas en pesos, en un contexto de tipo de cambio apreciado, menor dinamismo del empleo en EE. UU. y un entorno migratorio más adverso, lo que limitará esta fuente relevante de ingresos para algunos hogares mexicanos. Por otro lado, el repunte reciente de la inflación, particularmente en energía y alimentos, seguirá restringiendo el poder de compra en estos meses. Asimismo, la generación de empleo difícilmente se acelerará mientras no se disipe la incertidumbre y la inversión no se reactive. Para el verano, asumimos que los eventos deportivos induzcan una expansión en el consumo y algo de empleo adicional, aunque buena parte de éste será temporal. Posteriormente, un contexto de mayor claridad en lo comercial —por la revisión del T‑MEC— podría destrabar parte de la inversión y la atonía en el empleo.
Gráfica 1. Índice de ventas minoristas (2018 = 100)*

*Cifras ajustadas por estacionalidad.
Fuente: GFB×+ / INEGI.


