• Noticia: Esta mañana, el Inegi dio a conocer la cifra de las ventas al menudeo para febrero, la cuál creció 6.4% a/a con cifras originales, y 0.8% m/m con cifras ajustadas por efectos estacionales.
  • Relevante: El indicador creció mensualmente por séptima lectura al hilo. Por primera vez, superó los niveles de enero 2020. Al interior, crecieron 15 de 22 categorías. A tasa anual y con cifras originales, se desaceleró frente a enero, por una base comparativa menos fácil.
  • Implicación: El riesgo que implica la emergencia sanitaria seguirá diluyéndose a medida que progrese la vacunación y ante la ausencia de nuevas variantes, lo que permitirá que la variable siga recuperándose. No obstante, prevalecen otros riesgos como la elevada inflación.

Ventas minoristas borran choque pandémico

Aunque se desaceleró marginalmente frente a la lectura de enero (0.79 vs. 0.82%), el indicador sumó su séptima lectura consecutiva en expansión mensual, con cifras desestacionalizadas. Por primera vez, el indicador superó los niveles registrados en enero de 2020, antes de la pandemia. A tasa interanual, se desaceleró de 6.7 a 6.4%, por una base comparativa menos fácil.

Entre los factores que soportaron a la variable durante febrero, encontramos la baja en contagios, la aceleración en las remesas (23.3% a/a) y altos niveles de confianza del consumidor (43.4 pts.). La tasa de desocupación subió ligeramente (3.75%), mas ello se debió a una mayor participación laboral. Todo lo anterior logró eclipsar el efecto adverso de la aceleración en la inflación (7.28%).

Al interior del indicador, crecieron 15/22 categorías. La disipación de los efectos de Ómicron pudo estar detrás del descenso en cuidado de la salud, pero impulsar a algunos rubros discrecionales, sensibles a la movilidad social (departamentales, ropa y calzado) y a las obstrucciones en las cadenas globales de valor (electrónica, autos).

Aún enfrenta otros riesgos: Inflación

Anticipamos que los efectos de la pandemia sobre la actividad serán cada vez menores, en ausencia de variantes más agresivas del virus, permitiendo que el empleo y el consumo muestren mejoras adicionales. Además, la normalización en la movilidad y los patrones de consumo, permitirán una mayor rotación del gasto de bienes a servicios. Sin embargo, la elevada inflación, especialmente en componentes básicos (alimentos y energía), limitará al poder adquisitivo de los hogares.